Emails publicitarios


Conozco a bastantes profesionales, entidades y empresas que se han sumado a la moda de enviar “newsletter” a sus clientes, asociados, miembros e incluso a personas ajenas a su negocio o ámbito profesional.

Son muchos los errores que se cometen en este tema y si eres uno de ellos deberías saber que estás asumiendo un riego bastante alto de ser sancionado por nuestra querida amiga la Agencia Española de Protección de Datos (u órgano equivalente de tu Comunidad Autónoma).

Vivimos en un mundo raro donde hay abogados autónomos que trabajan solos pero tienen despachos llamados “PEPE Y JULI ABOGADOS”, donde otros, en lugar de despachos, tienen bufetes (lo mismo hasta se come bien…), donde la gente envía newsletter en lugar de boletines o periódicos digitales, que en España existen y todo… Alguna vez habréis oído hablar de la Real Academia Española de la Lengua, digo yo.

Ironías aparte, y volviendo al tema de los envíos de boletines de noticias, recopilación de noticias, comunicaciones comerciales, circulares informativas o como prefieras llamarlos según tu caso (piensa que una felicitación navideña también está dentro de estos supuestos), puedes encontrarte con no pocos problemas si actúas con desconocimiento de la normativa que regula esta materia y que es la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico (LSSICE) y también la LOPD.

Iré al grano y  os pondré un ejemplo real de una resolución de la Agencia Española de Protección de Datos que he escogido al azar (por lo que podéis imaginaros que hay muchas más del mismo estilo).

Se trata de la Resolución nº 2307/2013, de 30 de septiembre de 2013, dictada en el Procedimiento Sancionador nº 322/2013.

En ella un particular denunció a la empresa DIRECTO A CASA VENTA DIRECTA, SL porque recibía de la misma una “newsletter”, a pesar de haber pedido la baja de su e-mail para que no le enviaran más comunicaciones.

Este es un “despiste” muy habitual. No me preguntéis por qué, pero conozco a muchos a los que les ha ocurrido (suelen echarle la culpa al informático, que al parecer siempre tiene la culpa de todo…).

El caso que os comento tiene un despiste adicional más, porque la empresa denunciada, tras recibir la solicitud de baja, respondió al solicitante diciéndole que se accedía a tal baja a través de una lista de distribución donde la dirección de e-mail del denunciante era visible para el resto de miembros.

Copio y pego un par de párrafos de los fundamentos jurídicos de la Resolución de la AEPD, que resumen muy bien el mensaje que todos los que envían comunicaciones comerciales electrónicas deben tener en cuenta:

Actualmente se denomina “spam” a todo tipo de comunicación no solicitada, realizada por vía electrónica. De este modo se entiende por “spam” cualquier mensaje no solicitado y que, normalmente, tiene el fin de ofertar, comercializar o tratar de despertar el interés respecto de un producto, servicio o empresa. Aunque se puede hacer por distintas vías, la más utilizada entre el público en general es el correo electrónico.

 

Esta conducta es particularmente grave cuando se realiza en forma masiva. El envío de mensajes comerciales sin el consentimiento previo está prohibido por la legislación española, tanto por la LSSI (a consecuencia de la transposición de la Directiva 2000/31/CE, de 8 de junio) como por la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal…

 

El artículo de la LSSICE que se aplica es el 21:

1. Queda prohibido el envío de comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico u otro medio de comunicación electrónica equivalente que previamente no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios de las mismas.

2. Lo dispuesto en el apartado anterior no será de aplicación cuando exista una relación contractual previa, siempre que el prestador hubiera obtenido de forma lícita los datos de contacto del destinatario y los empleara para el envío de comunicaciones comerciales referentes a productos o servicios de su propia empresa que sean similares a los que inicialmente fueron objeto de contratación con el cliente.

En todo caso, el prestador deberá ofrecer al destinatario la posibilidad de oponerse al tratamiento de sus datos con fines promocionales mediante un procedimiento sencillo y gratuito, tanto en el momento de recogida de los datos como en cada una de las comunicaciones comerciales que le dirija.

Cuando las comunicaciones hubieran sido remitidas por correo electrónico, dicho medio deberá consistir necesariamente en la inclusión de una dirección electrónica válida donde pueda ejercitarse este derecho, quedando prohibido el envío de comunicaciones que no incluyan dicha dirección.

La moraleja de esta historia es que a DIRECTO A CASA VENTA DIRECTA, SL le han impuestos dos multas: una de 1.200 euros por vulnerar el artículo 21.1 LSSICE, y otra de 1.000 por vulnerar el artículo 10 LOPD.

Y podrían ser multas mucho más elevadas.

Esto es lo que puede pasarte si sigues enviando comunicaciones por e-mail sin conocer la normativa que les afecta.

Te aconsejo que antes de iniciar cualquier campaña por vía electrónica destinada a colectivos de clientes, solicitantes u otros, te asesores debidamente.

 

Publicidad por via eletronica

DIEZ ERRORES MUY HABITUALES EN MATERIA DE LOPD y LSSICE.

OCTAVO ERROR:

 

Voy a comentar hoy el tema de las campañas publicitarias por e-mail, tan frecuentes en la actualidad y en las que se siguen aún cometiendo tantos errores…

La mayoría de las empresas, profesionales y entidades que prestan servicios, antes o después recurren al correo electrónico u otros medios electrónicos para hacerse publicidad, anunciar nuevas actividades, eventos, o similares.

Se trata de un mecanismo rápido y gratuito cuyo uso está cada vez más extendido.

Y precisamente por eso, desde hace unos años el legislador viene regulándolo de forma restrictiva y la Administración vigilándolo, por lo que antes de recurrir a estas herramientas, debes tener en cuenta algunas cosas. Estas son algunas de las más importantes:

Primera: Las comunicaciones comerciales por vía electrónica, están expresamente reguladas en los artículos 19 a 22 de la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la sociedad de la información y de comercio electrónico (LSSICE), así como regidas por su normativa propia sobre publicidad.

Segunda: Si haces una campaña publicitaria por e-mail, tendrás que tener en cuenta siempre la LOPD, en especial en lo referente a obtención de datos personales, información a los interesados y creación y mantenimiento de ficheros de datos personales.

Tercera: En estas comunicaciones, tiene que quedar clara la naturaleza publicitaria del mensaje, así como su remitente. Por ejemplo: en los correos electrónicos, al inicio, tiene que aparecer la palabra PUBLI o PUBLICIDAD.

Cuarta: El artículo 21 LSSICE prohíbe terminantemente que se envíen comunicaciones publicitarias o promocionales por correo electrónico o medio equivalente, que antes no hubieran sido solicitadas o expresamente autorizadas por los destinatarios.

Enviar correos no solicitados a alguien para remitirle publicidad, se considera SPAM y es ilegal.

No lo vuelvas a hacer, pues te enfrentas a multas de importante cuantía (hasta 150.000 euros).

No obstante, también es cierto que sí tienes una relación contractual previa con tu cliente y te limitas a enviarle publicidad relacionada con tus propios productos o servicios, similares a los que él te contrató inicialmente, no cometes ninguna infracción.

Quinta: Si recurres a la publicidad por vía electrónica, siempre tienes que poner a disposición del destinatario, un medio sencillo y gratuito que le permita oponerse al tratamiento de sus datos, tanto cuando le recojas los datos inicialmente, como en cada una de las comunicaciones que le envíes. En concreto, si recurres al correo electrónico, obligatoriamente has de incluir una dirección electrónica válida donde se pueda ejercer este derecho.