Adaptación obligatoria a la LOPD

Si tienes una empresa, negocio, eres un profesional  y tratas datos de tus clientes (si les realizas cualquier trabajo o le prestas cualquier servicio y les emites facturas ya estás tratándolos, que no te quepa la menor duda; y si tienes trabajadores, igualmente estás haciendo tratamiento de sus datos para regular vuestra relación laboral), estás obligado a adaptarte a la legislación sobre PROTECCIÓN DE DATOS DE CARÁCTER PERSONAL.

Dicha legislación se contiene fundamentalmente en dos normas:
      
      1. La Ley Orgánica 5/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD).

 
     2. El Real Decreto 1720/2007, de 21 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento de desarrollo de Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (RLOPD).

Incomprensiblemente, muchos empresarios y profesionales se siguen resistiendo a la adaptación, bien porque consideran que la normativa no les afecta (grave error) o bien porque no les preocupan las consecuencias de la falta de adaptación.

No cumplir los requisitos legales implica sanciones administrativas que oscilan entre los 900 y los 600.000 euros.

Se trata, en definitiva, de un requisito legal que tu empresa, negocio o actividad profesional tienen que cumplir, al igual que tantos otros. Su no observancia se equipara (aunque en muchos casos será incluso más grave, dado el elevado importe de las sanciones previstas) con la infracción de cualquier otra normativa (legislación fiscal, laboral, administrativa, etc…).

¿Qué es dato personal?

Prácticamente cualquier dato referido a una persona.
Según el artículo 3.a) de la LOPD, se entenderá por DATOS DE CARÁCTER PERSONAL,  cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables. 
Y detalla algo más el artículo 5.1.f) del RLOPD, al indicar que puede serlo cualquier información numérica, alfabética, gráfica, fotográfica, acústica o de cualquier otro tipo referida a dichas personas.
Según la definición anterior y según algunas resoluciones de la Agencia Española de Protección de Datos, estás tratando datos personales si tienes en tu poder algunos de los siguientes (referidos a tus clientes, trabajadores, contactos profesionales, etc…):
– Sus nombres y apellidos.
– Sus correos electrónicos.
– Sus teléfonos de contacto.
– Sus domicilios.
– Sus números de DNI.
– Sus fotos.
– Sus imágenes captadas por cámaras, ya sean de videovigilancia o de otro tipo.
– Sus voces (porque las hayas grabado en algún soporte, como un contestador automático, un móvil, una grabadora…).
Caben dudas sobre si datos como la IP o las matrículas de vehículos se pueden considerar como datos personales, pero estas son cuestiones más complejas que serán tratadas a su debido tiempo.
           

¿Cómo me adapto a la LOPD?

En mis años de experiencia profesional como abogada especialista en protección de datos, he ido constatando que “en la calle” reina una gran confusión sobre este tema.
Mis clientes oyen cosas muy extrañas…:  desde que la Agencia Española de Protección de Datos  me puede hacer la adaptación, hasta que para hacerla, tiene que venir un informático a mi empresa a instalarme algo en el ordenador…
No hay nada de cierto en estas creencias populares.
La protección de datos de carácter personal es básicamente una Ley Orgánica y un Reglamento que la desarrolla. En mi opinión, quien más debería saber en España de esta materia, es un abogado, ya que para eso ha estudiado una carrera y conoce el Derecho español.
En general, y salvo en casos de empresas de cierta entidad que necesiten actualizar su sistema informático porque tenga deficiencias graves, no vas a necesitar a un informático para adaptarte a la LOPD.
En realidad, tampoco necesitas a un abogado.
Puedes adaptarte tú mismo. Al igual que puedes  constituirte  tu empresa, llevar tus cuentas, hacerte tus impuestos y gestionar el resto de exigencias de tu negocio.
Incluso puedes, como dice mi buen amigo Antonio, realizarte a ti mismo una cirugía cardiovascular.
O encargársela al frutero de tu barrio.
Si buscas en Google, puedes encontrar de todo.