Cómo adaptarse a la LOPD

Aunque sigue habiendo profesionales y empresarios que siguen totalmente ajenos a  esta cuestión, lo normal es que a la gente, al menos, le suene eso de la protección de datos, y a veces incluso, que hay que cumplirla y adaptarse a ella…

Una pregunta muy habitual que me hacen es: “¿Y cómo me puedo adaptar a la LOPD?”

Y no se refieren al contenido de la adaptación ni a las obligaciones jurídicas, sino a las posibles formas o procedimientos que yo, otro asesor o la AEPD, por ejemplo, ponen a su disposición para hacer efectivo eso de la dichosa adaptación.

Me explico: esta misma mañana me preguntaban si yo podía hacer la adaptación a la LOPD por teléfono.

Aunque de entrada la pregunta puede parecer extraña, la verdad es que yo la encuentro muy interesante, tanto que hoy le dedico esta entrada en mi blog.

Vender adaptaciones a la LOPD “a distancia” es posible, en efecto.

De hecho, en la tarifa de precios que incluyo en mi web, yo misma te invito a ahorrar gastos de la adaptación a la LOPD, sugiriéndote que mantengamos una videoconferencia o usemos otros medios telemáticos.

Cuando planteo algo así  -creo que es obvio-, estoy pensando en interesados que tienen sus negocios fuera de Málaga. De hecho, me piden presupuestos desde puntos muy diversos de España, tales como Cádiz, Granada, Madrid, Jaen, Bilbao, Galicia, Valladolid, Barcelona, etc…

Desplazarme a Madrid desde Málaga, por poner un caso, para adaptarte a la LOPD, si eres una empresa pequeña o un autónomo, te va a costar más caro por los gastos del viaje, que por la adaptación en sí. De modo que te compensa buscar un asesor de tu localidad.

No obstante, también es cierto que se trata de algo que en muchos casos se puede hacer sin tener que viajar.

A mí me gusta conocer a mi cliente, ver sus instalaciones, revisar medidas de seguridad y documentación.

Sin embargo, he trabajado sin ningún problema con clientes que estaban en el otro extremo de la península, usando videoconferencias, llamadas, e-mails… De hecho, tengo empresas que me han hecho llegar por e-mail un completo repertorio de fotos de sus instalaciones, archivadores, salas de servidores, etc…

Y claro, pensaréis, el cliente podría estar mintiéndote, Vanesa.

Cierto, pero para eso antes le he obligado a firmar un contrato en el que, entre otras cosas, el cliente me asegura que los datos proporcionados son ciertos y coinciden con la realidad, y que no me hago responsable de las bolas que quieras meterme. Allá tú.

Además, ya debería el cliente saber que mentirle a su propio abogado es lo más contraproducente del mundo. Las mentiras que me haces llegar, al final se vuelven en tu contra y la sanción te la van a poner a ti, no a mí.

Y siguiendo con lo que iba… pues sí: en ocasiones hago adaptaciones a la LOPD por vías telemáticas y no tengo ningún problema. Los documentos de la adaptación, una vez hechos, se los remito al cliente por e-mail y me tiene a su disposición por correo electrónico o teléfono para cualquier duda o problema que le pueda surgir.

Es un procedimiento de adaptación que, por supuesto, no recomiendo a empresas con procesos de funcionamiento complejos o de cierta entidad. Ahí suele ser fundamental la presencia física del asesor y muchas veces, continuada en el tiempo.

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