FACILITA, una ayuda

Análisis de riesgos

Para poder aplicar correctamente el Reglamento General de Protección de Datos europeo, empresas y profesionales van a tener que dedicar algún tiempo a la reflexión, y al análisis de su situación en lo que a alcance, riesgos y medidas de seguridad sobre protección de datos se refiere.

En algunos casos bastará con un análisis genérico y somero (del que debería dejarse al menos alguna constancia escrita), y en otros habrá que llegar a conceptos más formales como la Evaluación de Impacto prevista en el artículo 35 del Reglamento citado.

Con objeto de aproximarse a ese análisis y determinar si procede o no realizarlo, la Agencia Española de Protección de Datos ha publicado hace poco una herramienta en su web (https://www.agpd.es/portalwebAGPD/canalresponsable/inscripcion_ficheros/herramientas_ayuda/index-ides-idphp.php ), llamada FACILITA RGPD, que está pensada para empresas y profesionales que tratan datos personales de escaso riesgo para los derechos.

La herramienta es gratuita y de uso y acceso muy simples.

Sirve para supuestos de tratamiento de bajo riesgo (datos de client es, proveedores, trabajdores…) y por tanto no podrá utilizarse para tratamientos que impliquen un alto riesgo para los derechos y libertades de las personas, como datos de salud o tratamientos masivos de datos, entre otros.

¿Qué proporciona además de una orientación para saber si tenemos que realizar un análisis de riesgo o no? Pues una vez determinado que no se necesita ese análisis de riesgo, FACILITA (tras introducir los datos del profesional o entidad), elabora los siguientes documentos que se exigen por el Reglamento Europeo:

1º. Cláusulas informativas y textos (que se han de firmar por trabajadores, clientes, contactos, prestadores de servicio, etc…).

2º. Registro de actividades de tratamiento.

3º. Un anexo con medidas de seguridad orientativas consideradas mínimas.

En algunos casos, la documentación emitida será más que suficiente. En otros, no.

Por ello, la herramienta pretende ser orientativa, pero no significa que su uso nos garantice el cumplimiento de la legislación al 100%.

 

Publicidad no deseada

La Agencia Española de Protección de Datos creó hace poco una web sobre la publicidad no deseada, que se puede leer aquí:

http://www.agpd.es/portalwebAGPD/CanalDelCiudadano/Publicidad_no_deseada/index-ides-idphp.php

Se trata de una cuestión que afecta a diario tanto a particulares como a empresas y ante la que muchas veces no sabemos reaccionar de forma correcta.

Recordemos que la publicidad con las que nos bombardean -un día sí y otro también- tanto por teléfono como por e-mail, no se adapta a la legislación vigente cuando no ha sido expresamente consentida por nuestra parte con carácter previo (salvo que hayas contratado un servicio o producto antes y te envíen publicidad sobre servicios o productos similares).

En resumen, esto es lo que nos sugiere la AEPD para defender nuestros derechos:

1º. Inscribirse en la lista Robinson (se puede hacer online): Las empresas que van a realizar campañas publicitarias deben antes consultar esta lista para no dirigirse a quienes estén inscritos en ella.

2º. Utilizar las fórmulas anti publicidad que proporcionan las propias empresas que la envían: marcación de la casilla específica de exclusión de publicidad o baja de publicidad a través de e-mail o web habilitada al efecto son las más habituales.

3º. No dar consentimiento para envíos publicitarios: muchas veces lo estamos dando de forma expresa al participar en concursos, aceptar ofertas o registrarnos en webs. Y ojo que el nuevo Reglamento Europeo de Protección de Datos es mucho más duro con la forma de prestar el consentimiento, que deberá ser siempre expreso.

4º. Revocar: El consentimiento que dimos inicialmente para recibir publicidad, es revocable en todo momento. Hay que tener en cuenta que puedes cambiar tu voluntad al respecto cuando quieras, comunicándolo así al emisor de la publicidad.

5º. Ejercitar el derecho de oposición: Es un derecho expresamente reconocido por la normativa vigente y sirve para oponerte a que tus datos se usen con una determinada finalidad (por ejemplo: enviarte publicidad).

6º. Ejercitar el derecho de cancelación: Es otro derecho reconocido por Ley y es más tajante que el anterior. Se trata de pedir que eliminen nuestros datos, de forma que no puedan volver a dirigirse a nosotros.

7º. Solicitar que los datos no aparezcan en las guías telefónicas: Se le solicita al operador que hayamos contratado y deben hacerlo efectivo.

8º. Denunciar ante la Agencia Española de Protección de Datos: Cuando las demás fórmulas no sean eficaces, siempre se puede recurrir a este organismo, presentando la correspondiente denuncia.

 

Certificación Delegado Protección Datos

Certificado Delegado Protección Datos

 

Como sabemos, el Reglamento General de Protección de Datos Europeo, exige –entre otras cosas- la designación de un Delegado de Protección de Datos en el caso de las Administraciones Públicas, de entidades que realicen una observación habitual y sistemática de las personas a gran escala, y de entidades que tengan entre sus actividades principales el tratamiento, también a gran escala, de datos sensibles.

Y tal y como sucede con casi todas las novedades legislativas, mucho se está hablando de esta figura y continuamente se está generando confusión e ideas erróneas.

Hace poco, precisamente, presentaba la Agencia Española de Protección de Datos su Esquema de Certificación de Delegados de Protección de Datos, junto a ENAC, y ya se comienza a hablar de la obligatoriedad de que tu Delegado de Protección de Datos esté certificado.

Pero eso es incorrecto.

Una cosa es que sea recomendable establecer sistema de certificación, y otra que el Reglamente Europeo lo exija.

Ninguna norma impone la obligación de que el Delegado de Protección de Datos esté certificado.

No obstante (entiendo que claramente por intereses económicos de Certificadoras y otros organismos), se está dando gran importancia a la certificación. El mensaje que se lanza es que si bien no es obligatoria, es garantía de profesionalidad.

En mi opinión, poco garantizan la mayoría de las veces estas certificaciones. A mí lo único que me dejan claro es que alguien ha pagado más de mil euros por obtener un título (para que encima no te lo den, claro…). De hecho, he asistido a más de un proceso de certificación y risa me da lo que allí se ha certificado.

Pero claro, el negocio es el negocio.

Dice literalmente la AEPD en su comunicado que:

“La AEPD ha optado por promover un sistema de certificación de DPD con el objetivo de ofrecer seguridad y fiabilidad tanto a los profesionales de la privacidad como a las empresas y entidades que van a incorporar esta figura a sus organizaciones, ofreciendo un mecanismo que permite certificar que los DPD reúnen la cualificación profesional y los conocimientos requeridos. Las certificaciones serán otorgadas por entidades certificadoras debidamente acreditadas por ENAC, siguiendo criterios de acreditación y certificación elaborados por la AEPD en colaboración con los sectores afectados.

“La certificación no es la única vía para ser DPD y en ningún caso será obligatorio utilizar un determinado esquema, si bien la Agencia ha considerado necesario ofrecer un punto de referencia al mercado sobre los contenidos y elementos de un mecanismo de certificación que pueda servir como garantía para acreditar la cualificación y capacidad profesional de los candidatos a Delegado de Protección de Datos.”