Adaptacion a la LOPD

DIEZ ERRORES MUY HABITUALES EN MATERIA DE LOPD y LSSICE.

Este error que me encuentro casi todos los días en mi práctica profesional, se podría enunciar así:

 

“Aaaahhhh, yo no le pido datos a mis clientes… luego no tengo que adaptarme a la normativa de protección de datos”.

 

Cierto es –y ocurre en algunos sectores- que no hay ninguna necesidad de pedirle nombres, apellidos, DNIs ni teléfonos (por ejemplo) a los clientes.

 

Es el caso habitual de una zapatería, bar, peluquería, tienda de ropa, panadería,a confitería, quiosco, etc…

 

Salvo que un cliente quiera una factura formal (cosa extraña en ese tipo de negocios), no hay necesidad de tener ningún dato personal.

 

Por tanto, si no tienes datos personales, en efecto, no se te aplica la normativa de protección de datos y por tanto no tienes que hacer ninguna adaptación.

 

El error suele venir por el hecho de que, lo normal de esos negocios, también es que cuenten con trabajadores a los que tú has contratado…: y aquí sí entra en juego la LOPD totalmente.

 

Tienes los nombres, apellidos, DNIs, números de seguridad social, domicilios, teléfonos, e-mails, etc… de tus trabajadores. ¿Acaso no son esos datos de carácter personal?

 

Podrías decirme que tú no tienes nada, porque todo te lo lleva tu asesor.

 

Eso no es correcto.

 

Tú has firmado un contrato de trabajo con tu empleado, no tu asesor.

 

Tú has tenido que dar de alta a tu trabajador y cotizar por él, no tu asesor.

 

Tu asesor te presta un servicio y accede a la información de tus trabajadores, pero eres tú y sólo tú el responsable de ese fichero de datos de tu plantilla y por tanto, se te aplica la Ley.

 

Así que, en efecto: tienes que adaptarte a la LOPD. Desde el momento en que tengas un solo trabajador contratado, ya estás haciendo un tratamiento de datos de carácter personal, y según el artículo 2.1 LOPD:

 

La presente Ley Orgánica será de aplicación a los datos de carácter personal registrados en soporte físico, que los haga susceptibles de tratamiento, y a toda modalidad de uso posterior de estos datos por los sectores público y privado.

 

¿Y qué es eso del “soporte físico”, te puedes preguntar? Pues por ejemplo lo es la nómina de tu empleado, o su contrato laboral, o la agenda en papel que tienes sobre la mesa donde apuntas sus datos de contacto, o el fichero que guardas en el ordenador con su documentación escaneada…

 

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